Informes Integrados: Comunicando la creación de valor

Informes Integrados: Comunicando la creación de valor

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Autor: Blanca Bonilla

15 febrero, 2017

Tras casi 6 años en el panorama de la comunicación corporativa, los informes integrados han sido adoptados por multitud de organizaciones para rendir cuentas ante la comunidad inversora. Leyendo algunos de ellos parece fácil: fusionamos los informes financieros, de gobierno corporativo y de sostenibilidad y con un corta y pega ya lo tenemos.

Pero el adjetivo “integrado” no se refiere a compilar y empaquetar la información. Es dar sentido estratégico a lo que haces; es interconectar todos los factores que influyen en los resultados de tu compañía; es hablar de cómo creas valor a corto, medio y largo plazo; y saber explicarlo.

Memorias e Informes Anuales RSC

Claves para generar un óptimo informe integrado

¿Es la RSC un mero instrumentos de marketing?

Los analistas escrutan cada cifra de nuestra compañía para poder emitir informes de valoración creíbles y consistentes a la comunidad inversora. Y según el Global Investor Study 2016 de Schroders, un 10% de ellos declaran utilizar criterios de RSC.

Sin embargo, según el estudio anteriormente mencionado, el 29% de estos profesionales piensan que los códigos éticos ni siquiera se leen, y otro 30% que, aunque se lean, no se les hace caso. Sus argumentos son sólidos: nadie les cuenta cómo se controla su cumplimiento o si influyen en la toma de decisiones.

Y cabe esperar lo mismo con el resto de aspectos de la RSC. Pocas memorias RSC muestran una relación clara entre la responsabilidad social de la compañía y su capacidad de crear valor. Y en la mayoría de los casos, los informes RSC tan solo son “tarjetas de presentación” para una discriminación positiva por parte de la comunidad inversora. 

Los informes integrados elevan los aspectos no financieros a la estrategia empresarial

La falta de credibilidad de los inversores en los aspectos RSC desencadenó la aparición en 2010 del International Integrated Reporting Committee (IIRC). Una organización donde convergen diferentes iniciativas, organizaciones e individuos para propiciar el desarrollo e implantación de un nuevo modelo de información corporativa capaz de ofrecer una visión más completa de la realidad empresarial. Una realidad no solo centrada en aspectos financieros y de corto plazo, sino condicionada además por los aspectos ambientales, sociales y de gobierno corporativo a lo largo del tiempo.

Desde su primera versión en 2011, los Principios y Contenidos de la IIRC para elaborar un informe integrado han sido referencia para muchas compañías. Incluso países como UK, Estados Unidos, Brasil, Sudáfrica, India, Japón, o Australia están promoviendo su adopción.

En el entorno europeo, la Comisión Europea también está siguiendo con gran interés la evolución de este concepto y el trabajo de la IIRC. Y les auguro un largo recorrido ya que organizaciones como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional están pidiendo más concreción en aspectos como los riesgos o el futuro de la compañía a largo plazo.

Echemos un vistazo a las directrices de la guía IIRC para comprender cómo orientar y presentar el contenido de un informe integrado. Muchas de ellas nos serán familiares, puesto que son comunes al marco propuesto por Global Reporting Initiative (GRI) para la elaboración de informes de sostenibilidad.

  • Enfoque estratégico y orientación futura: el informe deberá ofrecer una visión de la estrategia de la organización, y explicar cómo dicha visión es capaz de crear valor en el corto, medio y largo plazo.
  • Conectividad de la información: el informe deberá mostrar cómo se interrelacionan todos los factores que pueden afectan a la capacidad de la organización para crear valor.
  • Relación con los grupos de interés: el informe deberá explicar la naturaleza y efectividad de las relaciones con los grupos de interés clave, incluyendo cómo y en qué medida la organización comprende, tiene en cuenta y responde a sus necesidades.
  • Materialidad: El informe deberá ofrecer información sobre los asuntos que afecten sustancialmente a la capacidad de la organización para crear valor.
  • Concisión: La información, además de material, deberá ser concisa.
  • Fiabilidad y exhaustividad: El informe debe incluir todas las cuestiones materiales, tanto positivas como negativas.
  • Consistente y comparable: La información deberá ser consistente a lo largo del tiempo y permitir la comparación con otras organizaciones.

En cuanto a los contenidos, la Guía IIRC incluye ocho secciones vinculadas entre sí:

  • Organización: ¿Qué hace la organización y cuáles son las circunstancias en las que opera?
  • Gobierno Corporativo: ¿De qué manera la estructura de gobierno apoya la capacidad de crear valor en el corto, medio y largo plazo?
  • Modelo de negocio: ¿Cuál es el modelo de negocio de la organización?
  • Riesgos y oportunidades: ¿Cuáles son los riesgos y las oportunidades específicas que afectan a la capacidad de la organización para crear valor?
  • Estrategia y asignación de recursos: ¿De dónde viene la organización, hacia dónde quiere ir, y cómo piensa llegar?
  • Desempeño: ¿En qué medida la organización alcanza sus objetivos estratégicos y cuáles son los efectos que provoca?
  • Proyección futura: ¿A qué retos e incertidumbres puede enfrentarse la organización? ¿Cuáles son las implicaciones potenciales para su modelo de negocio y comportamiento futuro?

Además de buenos comunicadores necesitamos estrategas

Parece obvio que el primer paso es determinar qué factores internos y externos pueden afectar a los resultados de la compañía. La evaluación de riesgos encaja a la perfección para este cometido.

Sin embargo, en pocas memorias corporativas encontramos un análisis de riesgos que incluya aspectos de RSC. Incluso aunque hayan sido identificados como materiales. En este sentido, los datos del estudio Sustainability and enterprise risk management: The first step towards integration del WBCSD, son reveladores. El 35% de sus empresas miembro no incluyen un análisis de riesgos de aspectos RSC en sus memorias de sostenibilidad y solo el 29% de los aspectos materiales identificados aparecen en los informes de evaluación de riesgos.

Es cierto que cuantificar riesgos RSC suele ser más difícil que los riesgos tradicionales y que los departamentos de riesgos no están familiarizados con estos aspectos no financieros. Así que tendremos adaptar las metodologías tradicionales de análisis de riesgos y formar a los profesionales de estos departamentos.

Porque en las rondas con inversores, se nos preguntará por el retorno a largo plazo, por cómo estamos creando valor para la sociedad, qué capacidad tiene la compañía de adaptarse a cambios inesperados, cómo de efectiva es nuestra relación con los agentes que influyen en los resultados.

Y para disponer de respuestas deberemos saber cómo afecta lo que pasa ahí fuera a mi modelo de negocio, a mi competitividad, a mis beneficios. Implicará entender cómo se interrelacionan los aspectos económicos, ambientales, sociales y de gobernanza. Significará incluso hablar más de cómo tomas decisiones que de resultados.

La misión no es sencilla. Quizá pueda ayudarte ver cómo lo han hecho otros. La IIRC dispone de un repositorio donde encontrarás muchos ejemplos: http://examples.integratedreporting.org/home

¿Hemos de abandonar el resto de informes?

Los informes integrados están dirigidos principalmente a analistas e inversores, pero este colectivo no es el único interesado en saber qué hacemos.

En mi artículo ¿CÓMO DE EFECTIVA ES TU COMUNICACIÓN EN RSC?  Ya apuntábamos que el futuro de la comunicación corporativa pasaba por adaptar los mensajes, el lenguaje, el formato y los canales a los diferentes lectores.

 

Blanca Bonilla (Experta en RSC)

Memorias e Informes Anuales RSC

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