¿Qué es realmente la creatividad? ¿Se puede aprender?

¿Qué es realmente la creatividad? ¿Se puede aprender?

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Autor: María Alcaraz

21 abril, 2017

Creatividad. Cuántas veces al día podemos decir esta palabra los que, precisamente, nos dedicamos a ella. Los que sin ella, sin la creatividad, no haríamos nada o tendríamos, directamente, que dedicarnos a otra cosa. Creatividad, esa herramienta vital para unos, la gran desconocida para otros y que en general, la mayoría, la ponemos en práctica para infinidad de cosas pero que no sabemos definirla, ni “encapsularla” en un concepto ni regirla por unos procesos y mucho menos, criterios estándar.

La creatividad da mucho que hablar en profesiones artísticas y es que es algo realmente subjetivo y cuando algo es subjetivo, ya se arma el circo. Entran en juego factores que pueden llevar a grandes discusiones incluso con el cliente. La creatividad se riñe, día a día, con esa famosa frase que todos tememos cuando entregamos un trabajo y es “no me gusta”. Ese gusto, ¿en base a qué?, ¿con qué criterio creativo está evaluando? En fin, con este asunto tendríamos para miles de post pero intentando dar un poco de luz y con la creatividad de escritura a la que hemos apelado para esbozar estas líneas, intentaremos esclarecer qué es eso de la creatividad y si además, se tiene o se aprende. Esto último nos interesa mucho.

¿Qué es la Creatividad?

Según las definiciones oficiales, la creatividad es “la capacidad de generar nuevas ideas o conceptos. Facultad de crear. Capacidad de creación”. Así es, sin más, según la R.A.E. Con esto, podríamos deducir que cualquiera puede hacer algo creativo y en realidad es así, el siguiente paso sería vislumbrar si es óptimo o “bueno” pero ahí volveríamos a los criterios más subjetivos en los que entran la percepción personal, los gustos y demás.

Si continuamos indagando en material especializado (que haberlo, hay mucho), podemos ir mucho más allá. Creatividad es lo mismo que “pensamiento original”, “pensamiento creativo o divergente” y por ello, representa una habilidad típica de la cognición humana (la capacidad del ser vivo para procesar información a partir de la percepción). En este punto, la creatividad está catalogada por los expertos como otras capacidades del cerebro como la inteligencia o la memoria. No todos tenemos la misma de nacimiento y tampoco la desarrollamos al mismo nivel durante nuestra vida.

Por lo que podemos resumir que creatividad es, literalmente, la capacidad que tenemos todos de crear algo. Sin más, todos creamos. Pero, ¿cuánto, de qué manera, aplicado a qué campo, es útil lo creado, es valioso, entra en modas y tendencias de cada momento? Ahí están las preguntas de difícil respuesta.

La Creatividad, se tiene o se hace.

Como hemos comentado en el párrafo anterior, todos somos creativos de forma natural (unos más que otros igual que inteligentes) porque todos tenemos la capacidad de crear algo (que sea bueno o no, es otra cosa). Todos podemos y de hecho lo intentamos de pequeños, dibujar, tocar un instrumento, crear artilugios para jugar… Por lo tanto, todos somos de esencia, creativos a mayor o menor nivel. El problema siempre ha estado en que no es el área de conocimiento que más se potencia en los niños. De hecho, suele relegarse a un segundo plano cuando el pequeño creativo va creciendo y entra en edades más avanzadas.

Es en estos momentos cuando, a pesar de que veamos las cualidades naturales de ese niño para actividades creativas, les restamos importancia alegando que no son “lo mejor para su futuro” y pasamos a incentivar otras áreas como las matemáticas, los idiomas… Aquellas que consideramos más útiles para su carrera profesional. En esta línea ya hay estudios recientes que demuestran que “matamos” literalmente la creatividad de nuestros pequeños en un sistema educativo que solo se centra en áreas académicas ordinarias (estudio de Ken Robinson, 2006). Y esto es realmente una pena porque hoy por hoy, los niños tienen a su disposición miles de herramientas muy poderosas para potenciar su creatividad pero, seamos honestos, jamás ponemos a un niño en clase de pintura cuando identificamos que se le da bien dibujar sino que intentamos reforzar aquello en lo que no tiene tanto éxito (ocurre mucho con las ciencias y matemáticas y los suspensos). Es importante recordar siempre que alguien será muy grande y con mucho éxito si desarrolla aquello que le apasiona y si es una profesión creativa, puede llegar a sobre todo, disfrutar con su vida.

La deducción de este pensamiento en voz alta es que la creatividad se potencia y se aprende al igual que se apaga y se destruye. Es en nuestra edad más temprana cuando podemos identificar si es nuestra área más influyente y de ahí, potenciarla y ayudarnos a aprender más y más sobre ella. Todo parte de evaluar la imaginación que cada uno tiene y de ahí, dejar volar todas las opciones disponibles.

¿Se puede aprender a ser creativo?

Si, se puede. Es así, ya hay escuelas y muchos ejercicios que te ayudarán a retomar la creatividad pero, siempre es mejor hacerlo desde los inicios. Si pintas, si dibujas, si coloreas, si te gusta crear piezas para hacer muebles o coches, si te gusta diseñar… Aunque no sea actualmente tu profesión, es porque realmente tu parte creativa sigue estando despierta y es muy posible que puedas reactivar esta área y explotarla al máximo.

La creatividad es lo que está moviendo el mundo, lo que permite que todos avancemos y ahora mismo, con la densidad de población que tenemos y la diversidad de culturas a las que podemos alcanzar, es brutal el potencial creativo existente. La imaginación es lo que nos ha hecho llegar hasta aquí. Alguien soñó y pensó que sería posible tener un armario en la cocina que con electricidad, enfriase los alimentos y pudiésemos dejar de ir a comprar barras de hielo. Nació el frigorífico y eso, fue creatividad. ¿Cuántas cosas utilizamos al día que son fruto de una idea creativa que no se abandonó?

Reconocemos que este tema nos apasiona y además tenemos una fuerte convicción en promover la defensa de la creatividad en la infancia. Debemos hacer aquello que nos apasione porque la pasión es lo que mueve la acción y consigue resultados increíbles de todo aquello en lo que nos ponemos a trabajar. Si te interesa la creatividad, dónde puede llegar y cómo promoverla, te recomendamos leer a uno de los grandes, Ken Robison. Cuenta hasta cómo responder cuando tu hijo pre-adolescente tenga que decidir en el colegio sobre si estudiar ciencias, letras o artes. ¿Cómo puedes ayudarle a seguir su pasión y que sea feliz? También hacerlo bien es ser creativo. Quizás tengas en casa el CEO de una gran agencia de publicidad y creatividad.

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