Marca e Identidad Visual Corporativa de tu empresa

Marca e Identidad Visual Corporativa de tu empresa

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Autor: María Alcaraz

29 septiembre, 2016

Nuestra empresa, toda empresa necesita una marca. Es la pieza de arranque o casilla de salida porque sin ella, tu negocio o proyecto carecerá de personalidad propia y no podrá “ser llamada” o referida de ninguna forma. Además, sin una marca que la identifique, es imposible construir una comunidad que la tome como referencia ni tampoco conseguir una reputación positiva alrededor de la misma, lo que le garantizará un camino ascendente en el sector al que corresponda. Por tanto, lo primero que tienes que pensar a la hora de construir tu empresa es que debes convertirla en una marca y para que eso llegue precisamente tienes que comenzar por el principio y no es otra cosa que generar esa marca, ese sello de identidad, esa personalidad propia que irá con ella siempre, en todo momento y esperemos que durante mucho mucho tiempo y recorrido.

¿Qué es una marca?

Para empezar bien, digamos que una marca no es un nombre, o un logotipo, o algo que la represente de cualquier manera. Una marca es mucho más y debe convertirse en la pieza angular sobre la que gire toda la estrategia tanto de comunicación como de marketing de tu negocio. Si consigues hacer y tener una marca potente, la podrás posicionar en el mercado de la manera que mejor se adapte a tus necesidades y objetivos y además, de ahí, vendrán el resto de acciones derivadas como son las ventas.

Una marca por tanto es el conjunto de atributos tanto físicos, gráficos e incluso emocionales que identifican a tu proyecto, idea, empresa o negocio.

Así, sin más y sin menos, esto es una marca. De ahí, se derivan muchas piezas a las que hay que poner nombre, trabajar sobre ellas de forma independiente pero también en conjunto consiguiendo una armonía, equilibrio y funcionamiento perfecto en diferentes soportes, escenarios y situaciones.

¿Qué compone una marca?

Lo primero y esencial, un nombre. Tienes que llamar a lo que haces y/o vendes de alguna manera. Todo tiene que tener un nombre sí o sí porque lo que no lo tiene, carece de identidad y cuanto más personal y único sea, más personalidad propia tiene. No existe si lo piensas bien casi nada por no decir nada que no tenga nombre: las personas, los animales, las plantas, las tiendas, los espacios… Todo tiene un nombre porque necesitamos poder referirnos a ellos de alguna manera.

Otra de las piezas clave de una marca es su representación gráfica. Logotipo, imagotipo, isotipo (dentro de poco hablaremos sobre qué son y qué los diferencia)… Deberás contar con ellos y hacer un trabajo minucioso para decidir formas, colores, tipografías. Aquí te recomendamos siempre contar con un profesional creativo no solo porque sabrá plasmar tu idea, los principios y valores de la empresa y darles forma sino que conseguirá hacer que funcionen comercialmente y en aspectos de marketing emocional para que llegue a los usuarios. Si haces una “mala marca” estarás complicándote la vida desde el principio y posicionarla será una tarea casi imposible porque lo primero que percibirán tus usuarios será algo que no “engancha”. Es decir, una marca se compone del nombre o naming, de los elementos emocionales que transmite y que los plasmaremos a través de piezas graficas que serán los que compondrán la Identidad Visual Corporativa.

Identidad Visual Corporativa

Una vez que tenemos la base que es lo intangible, lo abstracto pero tan necesario que es el naming y todos los valores, sentimientos y emociones que debe transmitir nuestra marca, debemos poder convertirlo en algo tangible, que se pueda trasladar como decíamos anteriormente a todos los soportes necesarios y que todo el mundo pueda tocarlo, verlo incluso olerlo y a través de estos sentidos entender lo que hay detrás de la misma.

Personalmente, yo que soy fan de todo el entorno Mac, siempre me gusta entender esta parte con un ejemplo tan accesible como este y es que Apple, el nombre, ahora que ya se ha construido una reputación de marca muy potente solo escucharlo nos traslada un lugar donde todo es fácil y bonito a la vez que actual y moderno. Esa es la marca y su Identidad Visual Corporativa amplia esa labor de conseguir que sigamos sintiendo esas emociones a través de cada aplicación de su propia marca. Y es que desde el logotipo (su conocida manzana mordida) hasta cada caja en la que nos venden sus productos, sus bolsas, las aplicaciones o una infinidad de soportes gráficos están perfectamente estudiados y en equilibrio perfecto con la propia identidad corporativa.

Por lo tanto, la Identidad Visual Corporativa es precisamente eso, lo “tangible” traducido en diseño gráfico y creatividad que tenemos de cada marca. Como decíamos todo está incluido y no solo el logotipo sin también tarjetas de visitas, firmas de email, packaging, luminosos o carteles, papelería… Todo lo que necesite incluir gráficamente la marca, formará parte de la Identidad Visual Corporativa y hay que trabajarlo en armonía y siempre, con un tratamiento delicado de colores, formas y pesos.

 

Tu marca empieza precisamente por sí misma, por la construcción de una marca que la identifique y transmita qué es, de dónde viene y en qué te ayuda.

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